LA MOROCHA
La morocha es una señorita
que vive por once con su mama, tiene los ojos morrones y en algún momento,
alguien de por ahí, le dijo que eran ojos de setter; a la morocha no le gustaba
nada pero para algunos era así. La morocha era tan especial, sus pecas casi
transparentes la hacían cinco años más joven y su sonrisa era tan simpática
como sus chistes y su frescura.
La morocha, me comentaba
sobre sus proyectos de vida y casi inevitablemente no pudo desviarse de sus
problemáticas cotidianas. Ella me decía que si no trabajaba, lo único que hacía
era mirar televisión o estar en la computadora. Muy decepcionada, y algo triste
me contaba que su casa estaba repleta de libros pero nada la motivaba. En su
infancia, la morocha leía o le leían, a ella le encantaba saber y conversar
sobre lo que escuchaba por ahí. Tenía una memoria extraordinaria y una
sensibilidad increíble, captaba todo lo que se dijera o se dejase de decir.
También leía, mucho leía, pero ahora se encontraba atrapada, entre la
televisión y la computadora. La madre indignada ante esta situación, pero a
ella no le importaba.
A la morocha le encantaba
pasearse de un lado hacia otro, por las calles de once o más bien como tal vez
ella lo calificaría: por los pasillos del barrio. Pero eso sí, odiaba con toda
su alma, la cantidad de gente desbordante que había vendiendo todo tipo de
cosas, todo sucio, niños comiendo en la vereda, bebes con mantas en las calles,
todo un desastre. Le producía un inmenso
dolor toda esa gente, esa misma gente que viene de otros países como
Perú, Bolivia, Paraguay y también, alguno que otro de África. La veía a la
morocha explotar de rabia, indignada por la situación de esas personas,
exclamaba con furia: Vienen acá con esperanzas de tener una calidad de vida
mejor que en su país…y al final ¿Qué pasa? Se encuentran con uno que los agarra
y los usa para hacerse su propia quintita, mínimamente les dan para las
necesidades básicas y listo, se lavan las manos como buen desgraciado. Proseguía:
Lo peor es que yo quiero salir a vender mis cosas ¿y sabes qué? ¡¡Me sacan de
los pelos, pero sí que todo es una mafia absoluta, mafia querida!!. Nadie hace
nada, absolutamente nada: los de las comunas se lavan las manos, los policías
también, todo el mundo lo hace y los vecinos cada vez estamos más indignados, ¡¡nadie
puede vivir así!!.Es un infierno salir por este barrio!!! .
La morocha aunque no lo
deseara se perdió entre los pasillos de once y nunca más la volví a ver. La
gente comentaba sobre ella, algunos decían que se había peleado con alguien del
barrio unos días antes, otros con aire burlón que se había quedado atrapada
entre la televisión y la computadora.
Enero 2013
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