Mirada
ajena
Me gustaría poder
querer a alguien que me pueda amar y también amar a alguien que me pueda
querer. Aquellos enamorados que vi pasar
por la plaza del barrio...ay! qué lindo como se reían. Él sujetaba la
cintura delgada de su novia y la llevaba para si, la estrujaba contra su cuerpo
como si fuera la última vez que fueran a estar ahí, ellos dos solos, juntos.
Las mejillas de ella se sonrojaban pero se estrujaban de alegría las malditas,
la voz de el por lo que escuche desde lo lejos se quebraba como si no pudiera
controlar algún miembro de su cuerpo.
No puedo comprender lo
que sucedió, la muchacha y él ya no estaban, era muy raro, durante días y días
los busque y nunca más los volví a ver. No comprendo que ha pasado se amaban
tanto, me producía tanta alegría verlos, me excitaba tanto que mis muslos se
contraían y mi corazón se enfurecía. Se
enfurecía de rabia, de odio por no poder tocarlos, por no poder estar con
ellos, por no tener esas caricias que serian capaces de perfumar mi cuerpo
haciéndolo mas bello.
Por momentos salgo por el barrio esperanzada de
volver a verlos, los busco, los busco pero no los encuentro. Me estoy enloqueciendo, me di cuenta de que
no puedo vivir sin ellos, sin su calor juvenil y esa ternura que se reposa en
el aire, en el espacio que los habita. El cual me permite vivir día a día, el
cual es mi sustento, es el aire que me alimenta, que me nutre, me estoy
muriendo, estoy pudriéndome. Los odio!
¿Por qué me abandonaron? No les hice nada, era tan solo mirarlos... ¿tanto les
costaba quedarse? Este es su barrio... ¿A dónde creen que van? Les advierto: no
piensen que pueden hacerlo, no pueden escaparse de mí.
Fui a la plaza y los
vi, pero algo había cambiado ya no reían, ya no la agarra de la cintura, ella
ya no se sonrojaba solo chillaba y él con voz de quebrado como siempre. Él
parecía un niño al cual le habían sacado el juguete, y ella no se que parecía
tal vez una mujer por como hablaba pero sus ojos la delataban, a mí no podía
engañarme.
Mis dientes y mis labios sangrientos se arrepentían pero no podían soportar la
separación, se me iba la vida, tenía que alimentarme.
Febrero 2011
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