Psicosis
Recostada en la cama,
dando vueltas sin parar, enroscándome entre las sabanas sin descansar, pensando
en aquello y lo otro que sucedió ayer o hace un mes, pensando sin parar. El
calor que poco a poco me envuelve entre las sabanas y la desesperación del
escuchar zumbar al maldito mosquito queriendo reposar sobre mi pequeña oreja a
punto de dormitar. Por un momento, mi cabeza se detiene, mis ojos se relajan y
ya casi que soy esclava del sueño pero no! Aparecen de nuevo los mosquitos, el
pensar, el calor y la incomodidad. De repente siento la garganta seca, me
levanto de la cama con los ojos casi abiertos, bajo las escaleras y tomo un
vaso de agua en la cocina; nuevamente voy al baño. De nuevo en la cama, de
nuevo intentando dormir, apretando las sabanas imploro tu voz, tu nombre, tu
cuerpo y tu amor. No entiendo porque te fuiste, me dijiste que ibas al baño, no
tardabas supuestamente, y ya para mí paso una eternidad en la cual yo sigo
recostada sobre la cama drogada de amor, casi que no puedo pensar, lo único que
existe sos vos. Sigo esperándote, cada vez me encuentro más nerviosa… no
volves, no sé si te hice algo, no sé qué te paso, porque no me queres, no me
amas. No puedo esperar, me desespero antes de que vos puedas animarte a
volver. Me levanto de la cama, me saco
todas las frazadas, enciendo la luz bajo las escaleras, me cambio esperando
encontrarte; te llamo y no te encuentro, te busco y no te veo.
Ya estoy preocupada,
estoy planeando una búsqueda, una búsqueda que tenga en consideración cada
parte de la ciudad, en cada punto que pueda te voy a buscar y sé que finalmente
te voy a encontrar. En cada calle, avenida, subsuelo, por el subte, en el
bondi; voy a mirar a observar todo el tiempo, voy a estar pensando en vos, en
todo lo que éramos. Cada rostro que
mire, que observe lo voy a confundir con tu rostro, tu rostro era tan bello que
podía ser todos al mismo tiempo. Es difícil lo sé pero hasta que los pies no
sangren y los ojos lloren, mi voz
agonice y mi cuerpo este casi listo para caminar lentamente hacia ese
camino donde nadie quiere ir, no voy a parar; doy todo por vos, por mi.
Me canse, no quiero
buscarte mas, no sirvo para esto, mis pies apenas lloraron un poco y mi voz
insistente reclamaba para que la dejara
agonizando pero con dos atados de puchos y un poco de alcohol no fue
suficiente. Mis pies bailarines todavía no se cansaban de danzar, iban hacia un
lado y al otro, como una pareja ideal esas que se aman mutuamente yendo de un
lado al otro sin perderse en el camino de lo real.
Julio 2011
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