domingo, 13 de enero de 2013


Psicosis

Recostada en la cama, dando vueltas sin parar, enroscándome entre las sabanas sin descansar, pensando en aquello y lo otro que sucedió ayer o hace un mes, pensando sin parar. El calor que poco a poco me envuelve entre las sabanas y la desesperación del escuchar zumbar al maldito mosquito queriendo reposar sobre mi pequeña oreja a punto de dormitar. Por un momento, mi cabeza se detiene, mis ojos se relajan y ya casi que soy esclava del sueño pero no! Aparecen de nuevo los mosquitos, el pensar, el calor y la incomodidad. De repente siento la garganta seca, me levanto de la cama con los ojos casi abiertos, bajo las escaleras y tomo un vaso de agua en la cocina; nuevamente voy al baño. De nuevo en la cama, de nuevo intentando dormir, apretando las sabanas imploro tu voz, tu nombre, tu cuerpo y tu amor. No entiendo porque te fuiste, me dijiste que ibas al baño, no tardabas supuestamente, y ya para mí paso una eternidad en la cual yo sigo recostada sobre la cama drogada de amor, casi que no puedo pensar, lo único que existe  sos vos.  Sigo esperándote,  cada vez me encuentro más nerviosa… no volves, no sé si te hice algo, no sé qué te paso, porque no me queres, no me amas. No puedo esperar, me desespero antes de que vos puedas animarte a volver.  Me levanto de la cama, me saco todas las frazadas, enciendo la luz bajo las escaleras, me cambio esperando encontrarte; te llamo y no te encuentro, te busco y no te veo.
Ya estoy preocupada, estoy planeando una búsqueda, una búsqueda que tenga en consideración cada parte de la ciudad, en cada punto que pueda te voy a buscar y sé que finalmente te voy a encontrar. En cada calle, avenida, subsuelo, por el subte, en el bondi; voy a mirar a observar todo el tiempo, voy a estar pensando en vos, en todo lo que  éramos. Cada rostro que mire, que observe lo voy a confundir con tu rostro, tu rostro era tan bello que podía ser todos al mismo tiempo. Es difícil lo sé pero hasta que los pies no sangren y los ojos lloren, mi voz  agonice y mi cuerpo este casi listo para caminar lentamente hacia ese camino donde nadie quiere ir, no voy a parar; doy todo por vos, por mi.
Me canse, no quiero buscarte mas, no sirvo para esto, mis pies apenas lloraron un poco y mi voz insistente reclamaba para que la  dejara agonizando pero con dos atados de puchos y un poco de alcohol no fue suficiente. Mis pies bailarines todavía no se cansaban de danzar, iban hacia un lado y al otro, como una pareja ideal esas que se aman mutuamente yendo de un lado al otro sin perderse en el camino de lo real. 

Julio 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario